Para determinar la metodología general y la metodología cotidiana, tomamos como referencia las siguientes constataciones de la experiencia y de la realidad y los consiguientes criterios:
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- Necesidad de unas formas de hacer y de una metodología distintas a las que han tenido los alumnos/as en otros centros escolares. - Variedad adaptada a la variedad de necesidades y dificultades de los alumnos: características individuales, nivel de conocimientos, ritmo de trabajo. - Partir de las capacidades personales y de aprendizaje de los alumnos/as, de su realidad, sus expectativas. - No puede determinarse una metodología para todo un curso, sino ir adecuándola a los progresos y las deficiencias que se detecten. - Relacionar en todo lo posible todos las materias al área que más les motiva y más tiempo les lleva: al área de formación específica. De esta forma podrán encontrar significativo todo cuanto se les propone porque es clara su relación con el contenido y el aprendizaje del taller. - Del mismo se debe relacionar todos los aprendizajes y el taller con el mundo laboral. |
- Toda propuesta educativa debe estar organizada para distintos niveles de dificultad y exigencia. - Debe darse una clara inclinación por la formación procedimental y actitudinal sobre la exigencia de contenidos conceptuales. - En las formas de trabajo debe estar equilibrado según la motivación el trabajo en grupo de diferentes formas y el trabajo individual, incluso la modalidad de alumnos que enseñan a alumnos. - Dada la dificultad de constancia y persistencia en una actividad, hay una clara opción por tareas de logros inmediatos y resultados accesibles. Al menos en un primer momento, optamos por la parcelación frente a la globalización. Debemos tender, sobre todo en el segundo y tercer trimestre a planteamientos más globalizadores una vez adquiridas ciertas actitudes y costumbres de trabajo. |
NOTAS
SOBRE LA METODOLOGIA GENERAL
En las tres primeras semanas proponemos a los alumnos y alumnas tareas diversas, de poco alcance pero tocando distintos contenidos, permitiéndonos analizar y realizar una primera evaluación inicial. Sobre todo la actitud ante el trabajo del taller y el trabajo más intelectual, la motivación, capacidades, conocimientos, etc.
El resto del primer trimestre: mientras el taller sigue su ritmo propio, atendiendo a las técnicas básicas y las elaboraciones más sencillas; en la formación básica y orientación laboral, trabajamos los procedimientos, actitudes y contenidos más básicos para posteriores actividades más complejas, con el fin de asegurar una base común. Por lo tanto para algunos alumnos es refuerzo y afianzamiento de contenidos adquiridos y para otros son adquisición nueva.
Según la evaluación de este primer trimestre y de esta intención, evaluaremos la metodología y la posibilidad de centrarnos en los dos trimestres restantes en una metodología de proyectos, en torno a temas propios del taller de cocina.
NOTAS
SOBRE LA METODOLOGIA COTIDIANA
Se deduce de lo anterior, que de momento hay una cierta parcelación consciente entre los contenidos del taller y las demás áreas. Aunque en estos, sobre todo en la formación básica se seleccionan contenidos relacionados con el taller.Las formas concretas de trabajo son:
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A) En el taller de cocina: |
B) En el resto de las áreas (Formación básica, orientación laboral...) |
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El tiempo se distribuye en estas actividades:
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Dadas las actitudes de los alumnos/as y el contenido propio de estas materias, es en estas áreas donde la metodología debe ser más cuidada, cambiante y adaptada. La metodología concreta en cada momento está determinada por los criterios antes señalados y las características concretas de lo que se pretende, pero puede citarse como metodología más común: Planteamiento de una tarea, dificultad o situación por medio y con material bien adaptado. Desde este planteamiento puede cumplirse los criterios señalados y sobre todo: El planteamiento activo, frente al aprendizaje por escucha pasiva o simple lectura. |