![]() |
||
|
16 de Junio de 2009 |
|
|
| Había una vez una familia con tres hijos: Elena , Isabel y Pedro. Viajar al caribe era la ilusión de sus vidas. Un día Pedro, el hijo menor, vino del colegio diciendo, otra vez, que un amigo suyo había ido al caribe de vacaciones. -Cariño,- decía su madre Amparo,- no nos podemos permitir ese lujo. Somos muchos y ese viaje es muy caro. Todos los días igual. Elena, Isabel y Pedro volvían del cole diciendo lo mismo. Mamá y papá comentaban por la noche dónde ir de vacaciones. Ellos sabían dónde querían ir sus hijos pero no tenían suficiente dinero. Al año siguiente los papás ahorraron 1.000 euros y consiguieron ir al Caribe . Fueron en barco, no de lujo, pero bonito. En la isla Marmar, tomando el sol, Pedro dijo: -¡Mamá, mamá ¡mira ese barco, qué chulo!¿Podemos
cogerlo para ir de excursión? Cuando estaban en la barca empezó a ponerse negro. Pero fue demasiado tarde. Empezó a tronar, se levantó una gran tempestad y se hizo un agujero en la barca. Al final naufragaron. Pero menos mal que llevaban una cuerda y chalecos salvavidas. De repente se encontraron en una isla. Tuvieron que saber sobrevivir: se hicieron una casa con hojas y palos y todos los días tenían que ir en busca de comida. Comían pescado y fruta aunque, de vez en cuando, cazaban algún jabalí . Un día estaban en casa intentando poner nombre a un perrito que se habían encontrado y que a partir de ahora sería su mascota . De repente oyeron un ruido. - ¡Ruido, le llamaremos Ruido! Se asomaron a la ventana y vieron a indígenas. Los niños
estaban asustados porque habían visto en las películas que
los indígenas cogían a los seres humanos, los mataban, les
echaban a la hoguera y luego se los comían. Pero los niños
bajaron con sus padres a presentarse a los indígenas y resultó
ser que no eran malos sino que eran buenos . |
||
|
|
||||||||