![]() |
||
|
19 de junio de 2009 |
|
|
| Hola, me llamo Carlota y me encantan los animales, desde los enanos a los grandes, los pelados y los peludos. Solo hay una excepción, los insectos. ¿No os da cosa su aspecto? A mí, si pudiera verlos de manera microscópica, me daría algo. He de confesar que la mayoría de pesadillas que poblaban mi cabeza en mi niñez estaban basadas en insectos. Sobre todo las arañas que son, en mi opinión, las peores. Para resumir un poco la cosa tan sólo diré que me dan asco y que no puedo ni verlos. Con el resto de los animales me pasa lo contrario. A mí ya me pueden morder o cualquier otra cosa que si le hacen daño a ese animal, lo protejo. Bueno, depende de las situaciones, pero no me voy a poner a relatar ahora cada una de las situaciones en las que pasaría una cosa u otra. Como ya he dicho antes, soy una amante de los animales, pero mis favoritos son el perro y el caballo. El perro. Algunos lo describen como un can cuadrúpedo peludo,
con un gran sentido del olfato y como el mejor amigo del hombre. Pero
desde mi punto de vista, es algo cariñoso, gracioso, juguetón,
peludo y precioso, desde un golden retriever hasta un buldog. Yo llevo
toda la vida pidiendo un perro pero, mala suerte la mía, mis padres
no quieren uno. Aún así, a mí me gusta decir que
casi tengo un perro, ya que es de mis primos y convivo con ellos un mes
y medio al año en verano y con eso me basta, de momento. En verano,
soy la que más le atiende y le hago caso, por lo que enseguida
me cogió mucho cariño. Es un schnauzer en miniatura, negro,
llamado Trufo. Los demás sólo le suelen hacer caso para
jugar con él, o sea, para lo bueno. A cualquier otro en mi lugar
le molestaría, pues el tener que sacarlo a pasear, (cosa que suelo
hacer yo al punto de la mañana), conlleva recoger las cacas y más
cosas, pero a mí me da igual. Aunque parezca raro, disfruto haciendo
eso. Además, mis amigas tienen perros y no me aburro sacándolo
de paseo, ya que voy con ellas. El caballo es un animal grande y fuerte, capaz de tumbar al hombre más fuerte de la tierra con sólo una coz, aunque ese “sólo una coz” es bastante. Pero para mí es un grandullón precioso y cariñosillo. Yo voy a montar a caballo casi todos los fines de semana y me lo paso genial. Disfruto como nadie mientras que troto encima del caballo, porque he dado pocas clases y todavía no galopo, pero bueno, todo a su tiempo. A veces, a la gente le da miedo pasar detrás de los caballos por miedo a que le den una coz, aunque eso sólo es seguridad, o caminar cerca de sus enormes pezuñas, pero a mí no me importa. Y no me canso nunca de acariciarlos y pasearme a darles de comer. No me ha faltado alguna caída del caballo, pero en mi caso con el caballo incluido. Pero aun así, me levanto, me vuelvo a montar, y a seguir con la clase, porque por mucho que me asuste, me siguen encantando los caballos. Todavía no soy buena que digamos, ya que me falta decisión y darle una patada fuerte al caballo para que me haga caso, aunque a mí, personalmente, por mucho que me digan que no les hace daño ya que son muy fuertes y no es que yo sea Hulk precisamente, - y una parte de mí lo sabe -, pero la otra sigue pensando que le hace daño y casi nunca le doy lo suficientemente fuerte. Me suelen poner yeguas buenas y tranquilas, como lo son Curra, Cebra y Cubana aunque alguna vez me han puesto algún caballo grande, como Hércules, que es el caballo del dueño y tuve que subirme a un taburete para montarlo. Yo, de mayor espero tener una hípica compaginada con mi profesión
o, por lo menos, un caballo y un perro. Puede que se cumpla una de las
dos cosas, o puede que ninguna, ¡quién sabe!, pero lo que
sí sé es que no voy a cambiar de idea con respecto a los
animales. |
||
|
|
||||||||