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9 de Febrero de
2009 |
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Queridos compañeros/as: Muchos de vosotros, me imagino, que los fines de semana saldréis a cenar con vuestros padres, hermanos, amigos... Os iréis a tomar un chocolate con churros, en caso de que sea invierno, o un helado, en verano. Volveréis a casa y, ¿con qué nos encontramos en los parques? Botellas. Muchas botellas por todos los lados. Jóvenes de catorce años en adelante bebiendo, ¿es eso lo que queremos? Vale que tomen unas copas pero, ¿qué pasará el día que se hagan alcohólicos? Si fuéramos capaces de hablar con nuestros padres, perder treinta minutos, treinta de los muchos que malgastamos tontamente, y preguntar qué es lo que hacían en su tiempo libre, veríamos que antes con muy poco dinero, por ejemplo un céntimo, que ahora con eso no podemos ni comprarnos un chicle y antes iban al cine con una peseta que equivale a menos de un céntimo. ¿Qué podemos hacer ante esto? Como os comentaba, antes en los colegios ¡¡¡había cine!!! Sí, os parecerá increíble. Y lo que no puedo entender, es como teniendo la tecnología de hoy en día, (mucho más desarrollada) no le sacamos beneficio. Si los colegios comprasen un par de WIIs, pusieran películas en los salones de actos (por ejemplo cuatro sesiones: a las cuatro, a las seis, a las ocho y a las diez, también depende de la duración de las películas) y le dieran rentabilidad al bar, ¿no evitaríamos los botellones y algún coma etílico que otro? Y por un módico precio podríamos pasar un buen rato con los amigos y las amigas. |
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