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8 de julio de 2009 |
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| El pasado miércoles 10 de junio, Sarkozy y Zapatero se reunieron, como todos los años, en la Moncloa para “charlar” de las bases de una posible futura alianza económica entre los dos países. Pero lo que en realidad pasó fue muy distinto. A las 12 del mediodía, Sarkozy y su mujer llegaron a Barajas donde
fueron recibidos por el rey y el jefe del gobierno con sus respectivas
mujeres. Tras las fotos oficiales se dirigieron en la limusina de tres pisos a la Moncloa, no sin tener algún que otro problemilla. En este caso, el causante de todo fue Sarkozy, que, al no tener muy buena puntería jugando al golf dentro de la limusina, le dio unos cuantos bolazos al conductor por lo que no es de extrañar que hubiese tantos frenazos y giros bruscos. Por si fuera poco, al pobre conductor le han tenido que ingresar en la UVI ya que, debido a los golpes recibidos, tenía un traumatismo craneoencefálico severo. Bueno, a la llegada a la Moncloa ,y tras haberse ido ya la ambulancia, los dos jefes del gobierno se reunieron en el salón principal. Tras dos horas de intenso debate las mujeres se les unieron para comer. Toda la armonía que entonces reinaba, fue total y bruscamente interrumpida con la llegada del camarero que llevaba el postre. El pobre hombre, que tenía parkinson, vació, sin querer, el gran cuenco de gelatina sobre la cabeza del francés, que escandalizado comenzó a gritar que era un ultraje y empezó arrojar los restos de comida a su alrededor, con la mala fortuna de que la pinza de la langosta fue a parar a la nariz de Zapatero. Tras recuperarse del susto, Zapatero, más divertido que ofendido, también empezó a tirar comida. Las mujeres, se escondieron debajo de la mesa para no mancharse el vestido, aunque empezaron a tirarse de los pelos porque la una echaba la culpa a la otra y viceversa… Todo esto lo sabemos porque había un cámara dentro de esa habitación y del miedo que pasó en esa escena, se escondió detrás de una mesa mientras lo grababa todo, aunque no pudo grabar más ya que una tostada rompió el cristal de la cámara al impactar contra ella. Después de eso, el cámara recibió otro tostadazo y quedó medio aturdido y sólo nos pudo contar que cuando se terminó la comida volvieron a la normalidad, dentro de lo que cabe, y que las mujeres dejaron de pelearse e hicieron como si nada hubiera ocurrido. Sarkozy apareció con un ojo morado y Zapatero con un labio hinchado. Y es que las tostaditas eran afiladas… Lo más lógico es que la alianza quedara en nada, pero Sarkozy
se lo pasó tan bien que se hizo más amigo de Zapatero y
sellaron la alianza. Todo salió bien, excepto que el pobre conductor
sigue en la UVI, el camarero se ha retirado y al cámara le da miedo
salir de casa. Pero bueno, por lo demás, esperemos que las demás
reuniones sean igual de divertidas. |
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