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16 de octubre de 2009 |
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Cuando nadie se esperaba lo que iba a pasar, pasó. El reino de la felicidad estaba desapareciendo y eso sólo podía significar una cosa: los cristales de chocolate (que era lo que proporcionaba la alegría) habían desaparecido y con ellos el príncipe del reino. Allí vivían nuestras cuatro amigas: Flor ( la más sensible, muy tímida pero agradable), Alegría ( como su nombre indica desprende simpatía y cualquiera que estuviese a su lado no dejaría de reírse), Alma ( una persona muy humana con las cosas muy claras) y Azabache (aunque su nombre sea de piedra su corazón es como el sol). Aquel viernes al salir de clase iban a casa de Azabache para hacer un
trabajo de tecnología cuando recibieron un misterioso mensaje que
decía: Las chicas se quedaron asombradas y fueron corriendo a ver qué sucedía. Cuando entraron el rey las recibió con mucha alegría y les dijo: -Rey: como estaréis observando el reino de la felicidad está
empezando a desaparecer. Mientras las chicas se dirigían hacia la mansión de Sharker comentaban lo que podría pasar en el caso de que no pudieran recuperar los cristales y se imaginaban lo peor. -Alma: imaginaos que no pudiéramos recuperar los cristales…
el reino de la felicidad se destruiría o se congelaría para
siempre con todos los habitantes. Las chicas llegaron a la mansión de Sharker. Era un sitio tenebroso, un castillo viejo con dos murciélagos gigantes protegiéndolo y ellas (vestidas cada una con su color de polvo de hada) debían intentar no ser descubiertas, por eso iban escondiéndose en los árboles gigantes que había.Por fin entraron en el castillo. Tenía una entrada pequeña y unas enormes escaleras de caracol, que había que subir para llegar hasta Sharker. Por el momento todo estaba muy tranquilo… hasta que llegaron al final de las escaleras. Había una habitación con la puerta entreabierta por la que se veía al príncipe atado a una silla y a Sharker intentando darle la vuelta a los cristales de chocolate. Entonces Alma se dirigió a Alegría y Azabache: -Alma: entrad vosotras y nosotras nos quedamos aquí por si pasa
algo. Cuando entraron vieron a una chica morena a la que Sharker estaba obligando
a dar vuelta a los cristales. Azabache y Alma desataron al príncipe
y le enviaron con Flor y Alma fuera de la mansión. El príncipe corrió hacia la puerta lo más rápido
que pudo. Mientras tanto, Azabache y Alegría seguían dentro. Su misión
ahora era salvar a la chica que era una compañera suya de clase,
Sahara. Tenían que salvarla sin que Sharker las viera y eso no
pudía ser, así que Alegría tuvo una idea mejor, y
gritó: -Alma: ¡Corre, ven! Cuando llegaron con Flor, Alma le dijo: -Alma: no tan rápido Sharker. De repente, todo empezó a temblar. Las chicas salieron corriendo y fueron hacia Flor mientras en el castillo
se oía la risa malvada de Sharker. Las chicas corrieron todo lo deprisa que pudieron hasta estar bien lejos
de la mansión. A lo lejos se veía la mansión Sharker
hecha escombros. De repente un arco de color salió de las manos de las cuatro amigas.
Cuando las chicas terminaron con su tarea, de cada una de sus bocas salió
una sonrisa de orgullo, y fueron camino del palacio. Cuando llegaron,
Sahara y el príncipe estaban allí. Al entrar, el rey les
dijo: Cuando acabó la aventura las chicas tuvieron una magnífica
idea. Y gracias a esta idea el reino no volvió a estar nunca en peligro. |
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