Este año los
alumnos de 4º de la ESO en adelante hemos comenzado una nueva actividad:
el voluntariado.
Todas las tardes de lunes a viernes hay alguna actividad que realizar
en diferentes sitios: apoyo escolar, residencia de ancianos y refugio
infantil.
Esta actividad surgió a propuesta de Félix Latre, profesor
de matemáticas y jefe de estudios. La idea del voluntariado cayó
bien desde el principio y bastantes personas mostramos interés
en participar. Félix contactó con la Fundación Canfranc
que, entre otras funciones, organiza acciones de voluntariado apropiadas
para menores de edad y que no requieren de formación específica.
Sólo se necesitan ganas de dedicar un poquito de tu tiempo a ayudar
o a acompañar a quienes lo necesitan.
Hay personas a las que cuando les cuentas que haces voluntariado te miran
como diciendo “¡pero mira que eres friki!”, pero lo
cierto es que es un gustazo y ¡te hace sentir tan bien contigo mismo!
Menos Tuenti, menos cama, menos tele, menos dar vueltas y a cambio….
Una sonrisa.
Personas mayores, niños de familias perfectamente estructuradas
pero con graves problemas económicos, niños a los que ayudar
a hacer los deberes. Estas son las diferentes actividades.
Yo participo los viernes de 18:15 a 19:30 yendo a una residencia de ancianos
en la C/ Predicadores. En esta actividad sólo participamos tres
personas acompañadas por una monitora de la Fundación Canfranc.
Cuando llegamos vamos al salón y charlamos con los abuelitos. Hablamos
de sus achaques, de sus hijos, de sus nietos, de lo duro que fue…….
Y nos reímos. Nos reímos con sus recuerdos, con sus manías,
con sus gracias, de sus idas de cabeza y nos sorprendemos con algunas
de sus interesantes vidas. A las 19:00 ayudamos a las monjitas a llevarlos
al comedor y les damos la cena. Luego los llevamos a la puerta de su habitación
y las monjitas los acuestan y… “misión cumplida”.
Si estáis dudando no os lo penséis más. Podemos ayudar
en nuestra propia ciudad. A nuestro alrededor hay gente que necesita que
le escuchemos, que le cojamos con cariño la mano, que le pasemos
la nuestra por la cabeza. No hace falta el dinero sólo dar cariño
y compañía a quienes lo necesitan. Prueba, te sentirás
bien.
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