Hace unos años la Organización de Consumidores y Usuarios
detectó agua no potable en las muestras recogidas en seis ciudades
españolas. En esta ocasión, los resultados del informe sobre
la calidad y el precio del agua de distribución son positivos al
menos en cuanto al primer factor. La calidad del agua que se bebe en España
ha mejorado respecto al estudio hecho en el 2006.
La OCU recogió muestras de agua en 60 localidades con el fin de
analizar la presencia de trihalometanos, compuestos orgánicos volátiles,
plaguicidas, nitratos, boro e hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Los resultados de los análisis revelan que casi todos los contaminantes
han disminuido. De hecho, la OCU sólo ha encontrado problemas en
Orense por trihalometanos y por plaguicidas.
La ingesta en cantidades elevadas y de forma continuada de trihalometanos
( unos compuestos volátiles que surgen por la reacción de
la materia orgánica que transporta el agua sin tratar con el cloro
empleado en la planta potabilizadora para su desinfección) puede
ocasionar daños hepáticos y renales.
A pesar de la mejora de calidad del agua, desde la OCU insisten en que
los niveles de contaminación existentes se pueden reducir todavía
más y que resulta esencial evitar los vertidos contaminantes (ya
sean urbanos, agrícolas o ganaderos), así como controlar
mejor la calidad de agua en origen.
En cuanto al precio que paga el consumidor por este recurso esencial,
la OCU detectó serias diferencias tras comparar el precio del agua
en 64 ciudades.
Desde el año 2005, el precio del recurso hídrico se ha incrementado
en un 28 por ciento. La factura media en España es de 227 euros
al año para un consumo de 175 metros cúbicos (incluyendo
IVA y otras tasas). Es decir 1,3 euros por metro cúbico de agua.
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