Capítulo 1
EL COMANDANTE ARROGANTE
Por Pablo Sierra
Eran las ocho de la mañana. En el despacho de comisaría
del Inspector Tejada…
- Inspector Tejada, aquí tiene su café y el periódico.
- Gracias, María. Por favor, dígale al agente Gómez
que venga.
Se oye unos golpes en la puerta.
- Pase.
- Inspector, ¿me llamaba?
- Sí, adelante. Quería que leyese esto. (Mostrándole
el periódico)
- Ya lo he visto. El asesino de la pecera ha vuelto a actuar.
- Así es. Han descubierto un muerto en la Calle Mayor en el portal
tres y, cómo no, había una pecera.
- ¿Cómo se llama el fallecido?
- Julián Rosález. Era un juez jubilado como los otros dos.
- (Cogiendo el teléfono) Gómez, reúna a varios hombres
y espérenme fuera. Mientras, yo voy a hacer una llamada.
- De acuerdo, señor.
Ring, ring…
- Al habla el comandante Arrogante.
- Comandante, otra vez la pecera. Traiga consigo al director. Vaya al
portal tres de la Calle Mayor.
- Allí estaremos.
Por la calle las sirenas de los coches de policía se escuchan
y resuenan por todas partes. Al llegar a la plaza Mayor un centenar de
policías rodeaban la casa y la examinaban por todos los rincones.
- ¿Alguna prueba, Gómez?
- No ninguna.
- ¿Y sospechosos?
- Tampoco, lo siento señor.
- Esta vez se nos ha escapado pero la próxima ya no. ¿Quieres
que llame al comandante?
- No, no hace falta, ya está aquí.
- Inspector.
- Comandante.
- Es un placer.
- ¿Tiene alguna prueba Tejada?
- No, pero hablaremos con los testigos.
- Gracias.
- ¿Has traído al director como te dije?
- Sí, está en el coche.
- Vale ¿puedo verle?
- Sí, sí.
- Señor director. Tengo que hablar con usted.
- Por supuesto, Tejada.
- Quisiera saber si hay algo nuevo de los otros dos casos.
- No, lo siento.
- Gracias.
- ¡Gómez! Llévese a los policías al cuartel.
- De acuerdo Inspector.
Capítulo 2
ARGEN ROBBEN
Por Javier Alastuey
- Era ya un nuevo día y el Inspector Tejada se reunió con
el comandante Arrogante en la plaza de la Cibeles.
- - Buenos días comandante.
- - ¿Qué tal va todo, Inspector Tejada?
- - Muy bien, resulta que ayer ojeando las páginas amarillas me
apareció el nombre del mejor inspector del mundo, el inspector
Argen Robben.
- - De acuerdo, llame al señor Gómez para comunicárselo
y así reunirnos con él.
- - Eso está hecho, comandante.
- Diez minutos más tarde, el director llamó al comandante
y le comunicó que el asesino de la pecera había vuelto a
actuar. Entonces, en ese momento el comandante llamó al inspector
Tejada.
-
- - Dígame.
- - ¿Inspector?
- - Hola comandante.
- - El Sr. Director me acaba de comunicar que el asesino ha vuelto a actuar,
esta vez la afectada ha sido Rogelia Fernández de Burrueta.
- - Bueno, no hay problema, el inspector Argen Robben acaba de llegar.
- - De acuerdo, hasta luego inspector.
-
- El inspector Tejada se reúne con el inspector Argen.
- - Buenos días, Sr. Tejada.
- - Hola Sr. Inspector, le presento a mi ayudante Gómez.
- - Es un placer conocerle, inspector (Gómez le da la mano).
- - Igualmente Gómez.
- - Bueno, a lo que íbamos, queremos que nos ayude porque hay un
energúmeno que está pinzado y que se hace llamar el asesino
de la pecera.
- - Mmmmmmm …. Interesante, he oído hablar de él.
¿Tiene testigos?
- - Sí, sospechamos de algún familiar de Julián y
Rogelia, que han sido asesinados.
- - ¿Cómo que algún familiar? – preguntó
extrañado el inspector Argen Robben.
- - Mire, resulta que son primos.
- - Pueden ser suficientes pistas Sr. Tejada; ¿usted qué
opina, Gómez?
- - Sí, por supuesto, inspector.
- - Tejada, llame al comandante y reúnanse en las casas de los
fallecidos.
- - De acuerdo.
Capítulo 3
TUMATUYUS TUMATUYUS
Por Javier Alcaine (con la colaboración de Javier Marco)
Eran ya las doce de la mañana cuando los inspectores Argen y Tejada
salían de la casa de los fallecidos sin encontrar pista alguna.
El inspector Argen se encaminó al laboratorio de la policía.
- ¿Qué tenemos? -preguntó Argen.
- Obsérvelo usted mismo -contestó, dirigiendo la mirada
a los peces. ¿Cree que tienen algo que ver, inspector?
- Eso intento averiguar.
Argen examinó los peces. Tenían un color amarillento y
eran feos de narices.
- Si le interesa… conozco a un especialista en peces, el mejor.
- Deme su nombre y hablaré con él.
- Brondom Mistergoñi, doctor de la univesidad de La Paz. Le advierto,
no hablará mucho.
- ¿Que no? Eso ya lo veremos.
- Por cierto, Inspector Argen, los fallecidos… fueron envenenados.
El inspector Argen recogió una pecera y se marchó al aparcamiento.
Arrancó el coche de policía y se dirigió a la universidad
como un rayo. Al llegar al sitio indicado se dirigió al recibidor.
- Quiero ver al doctor Brondom. –dijo Argen.
- De acuerdo, pero en este momento está dando una clase, sala 29.
- No importa.
Argen Robben caminó a la sala indicada, abrió cautelosamente
la puerta sin llamar la atención y escuchó:
- Señor Josué, hábleme del pez estudiado.
- Su nombre es Tumatuyus Tumatuyus, el lanzadardos tropical, conocido
como el animal más eficaz para matar a un humano; con sólo
10ml. de su peligroso veneno podría asesinar a quince adultos.
También…
- Vale, vale, está bien, clase terminada chicos, hasta mañana.
Mientras despedía a los alumnos el inspector cogió la pecera
y examinó el pez. El profesor al verlo le gritó asustado:
- ¡Aléjese, aleje eso de mí, suelte la pecera ¿Está
loco?!
El inspector Argen, impresionado y notablemente sorprendido, asintió.
- Está bien, está bien, siéntese y hablemos.
- Pero aleje eso de mí, ¿Vale?
- Que sí, que sí.
Los dos individuos se sentaron en la mesa más cercana.
- ¿Puede decirme algo de este pez tan extraño?
- Claro, pero le advierto que no le gustará mucho. Bueno, si ha
escuchado en la clase anterior con mis alumnos, usted conocerá
sus características: este pez tiene en su cuerpo unos dardos venenosos
capaces de matar a doce personas – explicó Brondom.
En ese mismo instante, el pez Tumatuyus dirigió la mirada a Argen,
éste se levantó y con una velocidad pasmosa sacó
de su chaqueta dos pistolas revólveres y fusiló al animal.
- Pero, ¿qué hace? ¿Está loco? ¿Sabe
usted que es uno de los animales más escasos del mundo?
- No, pero me tengo que ir. Adiós Brondom Mistergoñi y gracias
por todo, un placer.
Capítulo 4
LA AUTOPSIA
Por Marta Larraga
El señor Argen Robben se dirigió rápidamente a la
comisaría. El inspector Tejada estaba esperando la llegada de Argen
para ver lo que le había contado el profesor.
-¡Tejada! ¡Llame inmediatamente al médico forense y
mande hacer una autopsia a los fallecidos! Parece que ya tenemos la causa
de su muerte; luego…sólo faltará encontrar al culpable.
¡Que no es lo más sencillo que digamos!
Sin dejar que Argen saliese por la puerta, Tejada ya estaba llamando a
su médico forense de confianza, el señor Brandon.
-Díme, Tejada, ¿Qué puedo hacer por ti?
-Pues verás, en estos días han estado sucediendo una serie
de asesinatos y te pediría, por favor, que hagas una autopsia a
los fallecidos; creemos que los ha matado el veneno de un pez, pero no
estamos seguros, así que te pido que lo hagas lo más rápidamente
posible.
Estando hablando con el forense, Gómez, entra por la puerta todo
preocupado.
-¿Qué sucede, Gómez?
-Pues verás, mientras Argen estaba en la universidad, el asesino
ha vuelto a actuar y esta vez no ha matado a una sola persona, ha matado
a una familia entera: madre, padre y tres hijos; pero lo curioso es que
en esta casa no había sólo una pecera, había una
para cada miembro de la familia, ¿cree que eso tiene algo que ver?
-No, no lo creo, pero, por si acaso, mande a un coche para que coja las
peceras y las traiga aquí con las demás.
-Pero, verás, resulta que mientras estábamos observando
el lugar del asesinato, uno de nuestros hombres tropezó y tiró
las cinco peceras al suelo matando así a los peces que había
en su interior. Lo siento.
-¡Esto no puede ser! ¡Una de las pruebas más valiosas
y va un hombre y la tira a la basura! Esperemos que no le haya mordido
el pez porque si es así…
-Si es así, ¿qué?
-Pues que morirá. Ese pez tiene un veneno mortal, que a las pocas
horas de estar en el organismo humano, provoca la muerte de la persona.
-Pues esperemos que no le haya mordido.
Pasadas unas horas, el inspector recibe una llamada del forense. Éste
le confirma que los humanos han muerto por el veneno producido por el
pez Tymasullus Tymasullus. El inspector está muy agradecido por
la eficacia de su amigo Brandon.
Tajada llama inmediatamente a Argen para comunicarle la noticia, pero
éste tiene, a su vez, una muy mala que comunicarle…
-Verás, Tejada. Uno de tus hombres acaba de fallecer ya que cuando
estaban en la casa de los fallecidos, se tropezó con las peceras
y uno de los peces le mordió.
-Sí, pues, nuestro hombre el “Asesino de la Pecera”,
ya lleva ocho víctimas contando con nuestro compañero. Cuando
le pillemos, se va a pudrir en el calabozo y espero que ese día,
por el bien de todos, llegue pronto.
-Estoy contigo, Tejada, lo voy a encontrar aunque sea lo último
que haga.
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