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14 de enero de 2010 |
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Sobresaliente: ¡Hola, suspenso! ¿Qué tal? Suspenso: Pues mal, la verdad, como siempre. No me gusta recibir broncas de la profesora o incluso de los padres; lo único que se les ocurre hacer es balancearme de un lado al otro y señalarme con disgusto. Sobresaliente: A mí me ocurre algo parecido. Charlie sólo saca sobresalientes; es al que llaman “El empollón” de la clase. Lo único que hace es reírse de otros niños que sacan suspensos. Todos se alegran siempre de verme, pero ya cansa… Suspenso: Si nadie está de acuerdo con lo que tiene, ¡Podríamos hacer algo! Sobresaliente: ¿Como qué? Suspenso: ¡Ya sé! Podríamos cambiar nuestros exámenes. Sobresaliente: ¡Buena idea! Charlie se llevará un disgusto. Suspenso: Sobresaliente, ¿Qué tal te ha ido hoy el día? Sobresaliente: ¡Fatal! No soporto ver llorar a un niño desconsoladamente, ¡Y el disgusto de los padres y de los profesores! Suspenso: Pues Luis, que siempre sacaba suspensos, al sacar hoy su primer sobresaliente, se ha alegrado muchísimo y, dando saltos de alegría, se lo ha enseñado a su profesora; ésta le ha dicho que seguro que se había cambiado el examen con otro niño y que no se creía la nota. Sobresaliente: A ninguno nos gusta lo que somos ni lo que hacemos, ¡Somos imposibles! |
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