| Desde hace más
de 10 años se imparte Teatro en el colegio como actividad extraescolar
y también ha habido desde siempre un grupo de padres, madres y
antiguos alumnos que han formado grupo de Teatro.
En los últimos 4 años han pasado por nuestras clases, 269
alumnos, de los cuales 158 han sido alumnas y 111 alumnos. En este curso
hay inscritos 64 alumnos.
En el curso actual hay alumnos de casi todas las clases desde 1º
de Infantil hasta Bachillerato, los grupos más numerosos son de
2º de Infantil, de 5º y 6º de Educación Primaria
y de 4º de ESO, estos dos últimos grupos llevan desde 1º
de EP con esta actividad.
A lo largo de estos años se ha representado obras de muy diversos
autores, comedia, drama, musical y también adaptaciones de los
propios profesores y el año pasado los alumnos de 4º y 6º
de Primaria representaron una obra escrita por ellos mismos titulada;
Locura en el Campamento.
El teatro, en su más amplio y noble sentido, es tan viejo como
el hombre. Porque el hombre es siempre un ser mimético, un ser
que finge e imita. Lo hace por utilidad material algunas veces. En el
teatro se representan diferentes historias, es el arte de la expresión
proviene del griego tehatron que significa lugar para compartir
Teatro es una palabra de significado ambiguo. Los Griegos la usaron primeramente
para designar la graderIa semicircular desde donde se contemplaba la representación
dramática; y también para designar el conjunto del público
allí reunido.
En un sentido amplio, se podría definir el teatro como la comunión
de un público con un espectáculo viviente. De un lado, un
público de espectadores: espectadores en plural, y no en singular.
La mayoría de los estudios consideran que los orígenes del
teatro deben buscarse en la evolución de los rituales mágicos
relacionados con la caza, al igual que las pinturas rupestres, o la recolección
agrícola que, tras la introducción de la música y
la danza, se embocaron en auténticas ceremonias dramáticas
donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los principios
espirituales de la comunidad. Este carácter de manifestación
sagrada resulta un factor común a la aparición del teatro
en todas las civilizaciones.
Pero el teatro, antes que ejercicio lúdico y complacencia del espíritu,
fue necesidad práctica. Los habitantes de las cavernas paleolíticas
y neolíticas, artistas mágicos, cazadores por imperiosas
exigencias vitales, ofrecían como cebo a las pretendidas presas
la imagen dinámica de una imitación que las atrajese. Se
disfrazaban de las fieras buscadas, se revestían con sus pieles,
fingían convencionalmente sus movimientos y sus bramidos. He aquí,
vivamente, uno de los orígenes del teatro. Por otro lado, la segunda
de sus fuentes puede identificarse en las danzas mímicas ejecutadas
por los hechiceros de las hordas para conjurar la fuerza maligna del enemigo
sobrenatural, para contrarrestar el influjo de confusas y misteriosas
divinidades. Todavía perduran en nuestros días mascaradas
religiosas y folklóricas esencialmente semejantes a los ritos del
hombre primitivo.
Al nacer el teatro, nace también el lugar teatral, el escenario
en que se celebra la representación. Ese lugar fue, primero, la
fogata en la boca de la cueva, con su fondo de espesa selva o de rocas
erguidas; luego, los soleados pedregales helénicos, los macizos
templos dóricos, los umbrosos pórticos medievales. A veces
es al aire libre: en los teatros y circos de la antigüedad clásica,
en carretas dispuestas en círculo, en estadios, en canales, en
fiestas de feria, en la Piazza de San Marco, entre los jardines y surtidores
de Versalles, en los campos de carreras. Otras veces, se sitúa
en lugares cerrados: castillos, edificios especiales, galerías
palaciegas, patios curtos, corrales, plazuelas y mesones.
El teatro se ha utilizado como complemento de celebraciones religiosas,
como medio para divulgar ideas políticas o para difundir propaganda
a grandes masas, como entretenimiento y también como arte.
Interviene la luz; para unir o separar a los actores y a los espectadores.
Cuando es luz natural, une; cuando es artificial, a veces blanca, a veces
de colores, trata de aislar al público en la penumbra o poner en
evidencia a los actores. Las posibilidades de la luz han intervenido decisivamente
en la evolución del espectáculo teatral. Más tarde
se inventó la puesta en escena, con la escenografía, el
sonido y los efectos especiales.
Una representación consta sólo de dos elementos esenciales:
actores y público. La representación puede ser mímica
o utilizar el lenguaje verbal. Los personajes no tienen por qué
ser seres humanos; los títeres o el guiñol han sido muy
apreciados a lo largo de la historia, así como otros recursos escénicos.
Se puede realzar una representación por medio del vestuario, el
maquillaje, los decorados, los accesorios, la iluminación, la música
y los efectos especiales. Estos elementos se usan para ayudar a crear
una ilusión de lugares, tiempos, personajes diferentes, o para
enfatizar una cualidad especial de la representación y diferenciarla
de la experiencia cotidiana.
El teatro en el ámbito de la educación forma parte de las
técnicas pedagógicas utilizadas para desarrollar las capacidades
de expresión y comunicación de los alumnos centrándose
no sólo en las habilidades lingüísticas de leer, escribir,
escuchar o hablar sino, sobre todo, en la habilidad de comunicar.
Como recurso didáctico ha sido utilizado en todas las épocas
y situaciones. Desde los diálogos teatrales creados ex profeso
por el humanista Juan Luís Vives para la enseñanza del latín
a los universitarios durante el Renacimiento, hasta las modernas técnicas
de dramatización.
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