Este viernes, 23 de febrero, nuestros papás han venido de nuevo, a trabajar con nosotros.

Hemos disfrutado entre tijeras, punzones, papeles y pegamentos, con legumbres, cola y pinceles.

Las ranas de los pequeños de tres años parecían preparadas para dar un gran salto. Los de cuatro han hecho un marco de fotos con un gusano largísimo. Los mayores de cinco… qué maravilla de cuadro para decorar el salón.

Nos hemos puestos “todos” los dedos pringosillos, pero… ¡qué a gusto!