Cada cosa tiene su belleza,
pero no todos pueden verla
Confucio

 

 

La vida puede contemplarse desde muchos ángulos. Responsabilidad de cada uno es decidir dónde situarse: verla (unos), mirarla (otros), observarla... Las opciones son múltiples al igual que las consecuencias de esa perspectiva. Según usemos nuestra capacidad de observación, así será nuestra visión del mundo, de la vida, de las personas, de los acontecimientos. ¿Cuál es tu punto de vista?


La vida debe aprenderse a mirar con otros ojos. Desde la interioridad de cada uno surgen las maneras y los modos de ver — mirar cuanto nos rodea. Depende de nosotros, exclusivamente. Somos los auténticos responsables de colocar ante nosotros el cristal a través del cual observar la vida, las relaciones, los hechos y las personas. Nadie mejor que nosotros para elegir bien en cada momento el filtro más adecuado. ¿Cuál es la mirada que se esconde tras tus ojos?

 

La vida está plagada de muchos detalles. Gran cantidad de ellos pasan inadvertidos y se van, se escapan diluidos entre tiempo, prisas, “prioridades”. Una mirada flexible que sepa adaptarse a los momentos y circunstancias tiene su premio: descubrir la inmensa cantidad de detalles que hacen de la vida algo maravilloso. A veces lo espectacular, chocante, sorprendente y poco corriente capta nuestra atención con rapidez. Sin embargo, lo rutinario, el “día a día”, guarda en su interior un tesoro aún por descubrir. Lo uno (la sorpresa) y lo otro (la rutina) son necesarios y, además, complementarios. ¿Dónde marcas la diferencia entre un detalle sorprendente y otro rutinario?

 

La vida se construye desde perspectivas, miradas y detalles. Cuando consultamos un diccionario la definición dada a cada palabra marca el grado de precisión de su significado. Nuestra vida carece de diccionarios que expliquen tanto el sentido de los acontecimientos vividos como el conocimiento de las personas con quienes convivimos. Será, pues, tarea personal emplear buenos criterios para que nuestro punto de vista sea humano, nuestra mirada limpia y los detalles dejen una huella imborrable. ¿Seremos capaces?

La Dirección del Centro

Para este curso, en todos los Colegios Corazonistas tendremos como lema motivador "Con los ojos de Coindre".

Andrés Coindre fue el Fundador de los Hermanos Corazonistas en el año 1821. Su visión de la realidad hizo que nada ni nadie escapara de su preocupación, interés y esfuerzo por ayudar.

En este espíritu y desde una perspectiva de entrega incondicional, todos los que formamos parte de la Comunidad Educativa Corazonista queremos ser continuadores de este legado a los que hoy son, por qué no, discípulos de Coindre.

Ver con el corazón, ver más allá de las apariencias...

Aprender a ver, con una mirada siempre renovada y limpia.

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