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Acciones (economía), en economía y en finanzas son participaciones que otorgan el derecho de propiedad sobre una empresa. Representan, por lo tanto, cada una de las partes en que se puede dividir el capital social de una empresa.

Las acciones pueden ser nominales (aparece el nombre del propietario de la acción) o al portador. Su compraventa se negocia, cuando cumplen ciertos requisitos, en los mercados de valores. Por ejemplo, en España, estos requisitos son los siguientes: en los dos años anteriores a su salida en Bolsa, tres si no son consecutivos, la empresa tiene que haber repartido dividendos de, al menos, el 6% entre sus accionistas; cada tres meses habrá que proporcionar un informe sobre el estado financiero de la empresa y sobre los cambios que afecten a la cuenta de explotación, y hay que contar con un mínimo de títulos negociados y que exista una demanda efectiva para las acciones. En los países latinoamericanos las características son similares.

También se pueden distinguir las acciones según sean ordinarias o preferentes. Éstas últimas confieren a sus titulares determinados privilegios que no disfrutan los tenedores de acciones ordinarias, como es el hecho de percibir unos dividendos predeterminados sobre los beneficios de la empresa. Por el contrario, las acciones ordinarias percibirán dividendos sólo cuando así lo considere conveniente la junta directiva de la empresa en cuestión. Los propietarios de acciones individuales son los propietarios últimos de la empresa; cuando ésta se liquida, el remanente se distribuirá entre este tipo de accionistas.

La tenencia de acciones, ya sean ordinarias o preferentes, otorgan un derecho de preferencia cuando se produce una ampliación de capital, lo que se denomina derecho de suscripción preferente. Cuando se ejerce este derecho, al producirse una ampliación de capital, la acción antigua se denomina acción ex derecho. Por otra parte, no todas las acciones conceden el derecho a voto: para que un determinado accionista pueda tener derecho a voto tendrá que poseer un mínimo de acciones estipulado en los estatutos de la sociedad.

La aparición de las acciones surgió a partir de finales de la edad media, cuando las empresas empezaban a crecer y un individuo particular no podía reunir todo el capital necesario para poder emprender grandes actividades. La ventaja fundamental de las acciones consiste en que permiten acceder al ahorro de otros agentes económicos. Otra ventaja importante deriva del hecho de que el accionista no responde con sus bienes particulares ante las pérdidas de la sociedad, por lo que sus pérdidas sólo se reducen a la cantidad que haya invertido para comprar las acciones.

 

Activo y pasivo, riqueza de una empresa y las deudas que pesan sobre sus bienes. En economía y en contabilidad hay que hacer una distinción esencial entre variables flujo y variables stock (existencias). Por ejemplo, el ingreso es una variable flujo, por lo que cualquier cifra de ingresos debe referirse a un determinado periodo —la semana, el mes o el año— en el que se define esa variable. Por el contrario, la variable riqueza se considera una variable stock. En este supuesto la variable debe definirse en función de una determinada fecha. En contabilidad las variables stock (como es la riqueza) aparecen en el balance, en el que se escribirá en una columna los activos, y en otra columna aparecerán los pasivos. Sin embargo, activos y pasivos dependerán del tipo de empresa.

Por ejemplo, los activos de un individuo incluyen la casa, el mobiliario de ésta, las cuentas corrientes en los bancos, los activos financieros (por ejemplo, las acciones que posea) y el dinero en efectivo. También se pueden incluir los planes de pensiones que, sin duda, afectan al comportamiento económico de las familias. También hay pasivos como la hipoteca de la casa o el pago a plazos del coche o de otros bienes, así como otras obligaciones financieras, como puede ser el pago del impuesto sobre la renta.

Cuando se trata de una empresa, la composición de sus activos y pasivos es muy diferente. Entre los activos de una empresa destacan sus fábricas y maquinaria, sus existencias inventariadas de materias primas y productos semiterminados —es decir, aquellos que todavía están inmersos en el proceso de producción— y los bienes finales pendientes de distribución. También hay que añadir las deudas pendientes de cobro, por ejemplo, el cobro de bienes vendidos pero no cobrados, o el cobro de intereses por activos financieros. Pero las empresas valdrán más de lo que representa la suma de los anteriores activos porque, por el hecho de ser una compañía en funcionamiento, tendrá una clientela fija y un nombre conocido que les permitirá vender más que una recién creada. A este activo intangible se le denomina 'fondo de comercio'. En la columna donde se reflejan los pasivos en el balance aparecerán las obligaciones que tendrá dicha empresa: pagos a proveedores y otras obligaciones financieras, como por ejemplo es el pago de impuestos. Además, en tanto en cuanto haya emitido deudas para lograr más capital (es decir, bonos que no son parte del capital social o los depósitos que tienen los bancos) adquiere obligaciones para pagar a los tenedores de los bonos o a los propietarios de cuentas corrientes y otros depósitos bancarios.

Desde el punto de vista del país, de nuevo, los activos y pasivos serán distintos. El balance de un Estado no consistirá en la simple suma de los balances de los individuos y las empresas. Entre los activos de un país hay que incluir el capital nacional, como son las edificaciones públicas (bibliotecas, palacios reales, oficinas ministeriales, etcétera), las infraestructuras públicas de transporte o los recursos naturales (minas, bosques, etcétera) que no aparecerán en el balance de ninguna entidad. También se puede sostener que, puesto que uno de los activos más importantes de un país es su potencial de trabajo, habrá que contabilizar éste de alguna manera. Por supuesto, las obligaciones y pasivos de empresas e individuos de un mismo país se anulan entre sí —la obligación que tiene una persona de pagar determinada cantidad a otra será un activo de esta última. Pero un país puede contar con activos (físicos o financieros) en otro país y los extranjeros pueden disponer igualmente de activos en el país (físicos o financieros). Por lo tanto, la riqueza nacional habrá de considerar los pasivos netos de un país frente a otros.

 

Análisis de riesgos, en economía, estimación de los riesgos implícitos en una actividad. Todas las decisiones que se toman en el mundo de los negocios implican cierto grado de incertidumbre o de riesgo. Por lo tanto, es importante evaluar los riesgos inherentes, por ejemplo, a la inversión requerida para ampliar un negocio, antes de efectuar dicha operación. Los dos elementos esenciales en el análisis de riesgos consisten en identificar y cuantificar estos riesgos. La identificación depende, en gran medida, de la información disponible; por ejemplo, el costo real para emprender una determinada actividad. La evaluación depende de una combinación de las matemáticas con la valoración subjetiva del analista. Calcular el riesgo máximo y el mínimo riesgo es una tarea sencilla hasta cierto punto; lo que importa es valorar con precisión el riesgo real: la posibilidad de que de hecho se produzca el resultado previsto. A la hora de medir los riesgos es importante determinar el grado de control (si se verifica) que se ejerce sobre dichos riesgos.

La calidad de la información que posee una empresa puede aumentar si se dedican fondos a la investigación; por ejemplo, realizar una investigación del mercado para determinar la cuota de mercado que se puede obtener para un nuevo producto en una determinada localidad. Por supuesto, el dinero invertido en mejorar la información aumenta los costos (reduciendo el beneficio) de la actividad que se quiere emprender. Por lo tanto, también habrá que valorar hasta qué punto merece la pena invertir cantidades adicionales de dinero para mejorar la información disponible.

El análisis de riesgos no es un proceso estático. Las conclusiones deben revisarse cuando se obtiene información adicional o cuando las circunstancias del mercado varían, por ejemplo, cuando cambian los costes o el grado de competencia. Es normal comparar entre diferentes opciones posibles, contratando los riesgos y las rentabilidades potenciales; por ejemplo, al abrir un gran supermercado o una pequeña tienda de ultramarinos. Una opción que siempre puede considerarse consiste en no invertir en nada y depositar el dinero en un banco a cambio de un tipo de interés fijo.

El proceso de análisis de riesgos consiste tan sólo en un cálculo de probabilidades. La decisión final dependerá de la posición ante los riesgos del directivo o agente decisor. Los amantes del riesgo escogerán la opción de mayor rentabilidad. Los que se oponen al riesgo elegirán al contrario la opción que implique las menores pérdidas posibles.

 

Autarquía, situación económica en la que un país obtiene todos los bienes necesarios sin comerciar con otros países. El país que aspira a vivir en condiciones de autarquía pretende satisfacer todas sus necesidades utilizando tan sólo sus propios recursos, sin acudir a las importaciones ni de bienes finales ni de bienes intermedios. Por ello, la autarquía aspira al autoabastecimiento alimentario y a la autonomía industrial.

A veces se utiliza como sinónimo de autarquía el término autosuficiencia, aunque este último se refiere de un modo concreto al autoabastecimiento alimentario. Así, diremos que un país es autosuficiente si exporta más alimentos de los que importa. En general, los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) son importadores netos de alimentos, por lo que no podrían considerarse como autosuficientes, aunque en algunos países miembros como Australia, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos y Nueva Zelanda, los productos agrícolas representan una parte esencial de sus exportaciones. La mayoría de los países asiáticos son exportadores netos de alimentos, con la excepción de Japón, Hong-Kong y Singapur entre otros. Asimismo, la mayoría de los países latinoamericanos son exportadores íntegros de alimentos; entre lo principales se encuentran Argentina, Brasil, Chile, México y los países Centroamericanos. Por el contrario, los países de Oriente Próximo y del norte de África son importadores netos. Los países del África subecuatorial se encuentran en una posición intermedia. Algunos países africanos son importadores netos de alimentos debido a las condiciones climatológicas que padecen. Como es obvio, estas condiciones climatológicas pueden hacer variar de forma drástica la posición de un país con respecto a otros periodos temporales de producción, incluso de un año a otro.

 

Balanza de pagos, relación entre la cantidad de dinero que un país gasta en el extranjero y la cantidad que ingresa de otras naciones. El concepto de balanza de pagos no sólo incluye el comercio de bienes y servicios, sino también el movimiento de otros capitales, como la ayuda al desarrollo, las inversiones extranjeras, los gastos militares y la amortización de la deuda pública.

Las naciones tienen que equilibrar sus ingresos y gastos a largo plazo con el fin de mantener una economía estable, pues, al igual que los individuos, un país no puede estar eternamente en deuda. Una forma de corregir un déficit de balanza de pagos es mediante el aumento de las exportaciones y la disminución de las importaciones, y para lograr este objetivo suele ser necesario el control gubernamental. Por ejemplo, un gobierno puede devaluar su moneda para lograr que los bienes nacionales sean más baratos fuera y de este modo hacer que las importaciones se encarezcan (véase Devaluación).

El término balanza de pagos puede también aludir al registro contable de todas las transacciones económicas internacionales realizadas por un país en un periodo de tiempo determinado (normalmente un año).

 

Beneficios, en Economía, diferencia monetaria entre el coste de producción y marketing de los bienes y servicios y los precios percibidos por la venta de dichos bienes y servicios. Los beneficios son una de las características esenciales de la compra-venta en un sistema económico. El antónimo del beneficio son las pérdidas, que se producen cuando el coste de producción de ciertos bienes y servicios es superior al precio que el comprador está dispuesto a pagar por ellos. En una economía de mercado, el principal incentivo para la producción y el trabajo es la maximización de beneficios. Sin embargo, la teoría de la empresa ha puesto en duda la universalidad de esta proposición. Las empresas japonesas, normalmente, prefieren maximizar su cuota de mercado antes que maximizar sus beneficios, por lo menos a corto plazo.

 

Bienes, a veces también denominados mercancías o mercaderías; en economía todo aquel género con el que se puede comerciar. Podemos distinguir multitud de bienes: materias primas, bienes inferiores, bienes superiores, bienes Giffen, bienes de consumo, bienes de inversión, bienes normales, bienes de lujo o bienes de primera necesidad, entre otros. En este artículo nos centraremos en los bienes primarios o materias primas.

Los países que tienen abundancia de materias primas, o recursos naturales, tienen cierta ventaja sobre aquellos países cuya dotación de recursos es menor porque dependen menos del ingenio y de la capacidad productiva de la población. Sin embargo, dependen del mercado internacional de bienes primarios o materias primas, donde se determinan los precios de este tipo de mercancías. La experiencia ha podido demostrar que los precios de las materias primas son más volátiles que los precios de los bienes manufacturados. Desde la década de 1970 los precios de las materias primas, como el petróleo, el estaño, el cobre y el café, han sufrido grandes fluctuaciones no previstas ni por los productores ni por los consumidores. Algunas de estas variaciones se debían a variaciones climatológicas que afectaban a las cosechas, mientras que en otras ocasiones las causas se debían a la aplicación de políticas de precios y a la modificación de las condiciones del mercado.

Debido a que los productores y los consumidores desean que los precios se mantengan estables, se han puesto en práctica distintas medidas para fomentar la estabilidad de los precios de las materias primas, entre las que destacan los acuerdos para imponer cuotas de producción o de exportación, la intervención de los mercados, comprando mayores cantidades cuando caen los precios o almacenando las materias primas para reducir la oferta e impulsar los precios al alza; también se realizan contratos a largo plazo entre productores y consumidores. Ninguna de estas medidas ha tenido resultados muy satisfactorios; en algunas ocasiones, han sido incluso contraproducentes, destacando el fracaso de los acuerdos sobre el precio mundial del estaño a mediados de la década de 1980. Cada vez más, las organizaciones internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), han intentado ayudar a aquellos países menos industrializados que dependen de las exportaciones de materias primas para obtener divisas con las que pagar sus importaciones de maquinaria y otros productos manufacturados.

Existen dos importantes mercados para las materias primas. El mercado spot y el mercado de opciones o futuros. En el mercado spot los precios son los que rigen en el mercado en ese mismo momento, mientras que en el mercado de futuros se negocia la compraventa de una determinada cantidad de materias primas por adelantado, es decir, se negocia hoy la compra de cierta cantidad que se entregará pasado cierto tiempo (puede ser un mes, un año, o cualquier otro plazo que se acuerde). El precio de ambos mercados difiere. El mercado de futuros tiene la ventaja de que elimina toda incertidumbre (tanto para el comprador como para el vendedor) respecto a los precios, y permite que los especuladores obtengan ganancias, si saben prever las fluctuaciones de precios. Por ejemplo, supongamos que el precio del mercado de futuros a 30 días es un 5% inferior al que habrá en el mercado spot transcurrido ese tiempo. Si el especulador es capaz de prever esta diferencia, comprará hoy en el mercado de futuros y venderá dentro de 30 días en el mercado spot un 5% más caro, obteniendo este porcentaje de beneficio (sin tener en cuenta el pago de comisiones y los costes de cada transacción). Sin embargo, si el precio en el mercado spot dentro de 30 días ha caído por debajo del precio que el especulador pagó en el mercado de futuros, registrará pérdidas.

 

Bienes de consumo, bienes finales producidos por el hombre destinados al consumo de las personas (a diferencia de los bienes intermedios, que son bienes que se utilizan en el proceso de producción para transformarlos en bienes finales, o de los bienes de capital, que son la maquinaria que se utiliza en las industrias). Entre los bienes de consumo podemos distinguir los producidos para el consumo inmediato (caramelos, dulces), o lo que se denomina bienes duraderos, que se pueden utilizar varias veces durante largos periodos (un automóvil, un reproductor de vídeos o una lavadora). Sin embargo, cuando un bien de consumo (por ejemplo, un ordenador o computadora) se utiliza en una empresa para producir otros bienes, según la teoría económica será un bien de capital, y no un bien de consumo. Por lo tanto, definiremos los bienes en función del uso que se les confiera.

En general, los bienes de consumo serán aquellos bienes que se produzcan para el consumo de los individuos o familias.

La cantidad de bienes de consumo que se venden en un país refleja los niveles de vida del mismo y también permiten ver los gustos y las características de la sociedad.

 

Bienes inmuebles, suelen clasificarse así aquellos que lo son por naturaleza, por incorporación y por destino. Se les denomina bienes inmuebles corporales. Existe una categoría final denominada inmuebles por analogía que recoge los derechos que recaen sobre bienes inmuebles en aquellos países donde las cosas incorporales también entran dentro de la clasificación en muebles e inmuebles. Los inmuebles por naturaleza son el suelo y todas las partes sólidas o fluidas que forman su superficie y profundidad, como por ejemplo las minas, las canteras y los escoriales (mientras su materia permanece unida al yacimiento), y las aguas naturales o embalsadas, así como todo lo que se encuentra bajo el suelo, sin que intervenga la obra del hombre. Se consideran inmuebles por incorporación los edificios, caminos y construcciones de todo género adheridas al suelo, los árboles y plantas, y los frutos pendientes, mientras estuvieran unidos a la tierra o formaran parte integrante de un inmueble (no, por ejemplo, si están en macetas o cajones que puedan transportarse de un lugar a otro), así como todo lo que esté unido a un inmueble de una manera con carácter fijo, de suerte que no pueda separarse de él sin producir quebrantamiento de la materia o deterioro del objeto.

Los inmuebles por destino son aquellas cosas muebles que son dispuestas con intención (como accesorias de un inmueble) por el propietario de éste, sin estarlo de forma física. Así, suelen considerarse dentro de esta categoría las estatuas, relieves y otros objetos de uso y ornamento emplazados en edificios o heredadas por el dueño (de tal forma que revele el propósito de unirlos de un modo permanente al fundo) las máquinas, instrumentos, utensilios de labranza y minería y demás utensilios destinados a la industria o explotación que se realice en un edificio o heredad, los viveros de animales, palomares, colmenas, estanques o criaderos análogos cuando el propietario los haya instalado o los conserve con el propósito de mantenerlos unidos a la finca de forma permanente, así como los abonos destinados al cultivo de una heredad que se encuentren en las tierras que han de utilizarse.

Los bienes inmuebles han recibido de modo tradicional un trato más severo para su adquisición, enajenación y en general para su tráfico, porque se han considerado como la base del patrimonio y la solvencia del sujeto. Este diferente trato, respecto de los muebles, proviene en esencia de la época medieval y continuó durante el periodo codificador gracias, entre otros factores, al auge de la fisiocracia que contemplaba la naturaleza como la única fuente de rentas. En la actualidad, junto al Derecho civil codificado, es corriente la presencia de leyes especiales que regulan determinados tipos de inmuebles (legislación agraria y urbanística) o que regulan contratos referentes a ellos (arrendamientos urbanos y rústicos por ejemplo) con una finalidad más social que la mera conservación de los mismos dentro del patrimonio. Estos conceptos y referencias encuentran sus diferencias según el país de aplicación y la tradición que en ellos impere.

 

Bienes muebles, aquellos que pueden trasladarse de un lugar a otro, sin menoscabo del inmueble al que estuvieran unidos. En este sentido, sólo si se trata de una fusión pasajera o accidental podremos hablar de mueble, en caso contrario, si se produjera una verdadera adherencia o inseparabilidad, se trataría de un inmueble por incorporación. Por ejemplo, el mobiliario y los objetos de adorno que se clavan o fijan en las paredes de las casas y pueden removerse de un forma sencilla sin detrimento de las mismas paredes, como estufas, espejos, cuadros, tapicerías, suelen considerarse muebles; sin embargo, si los cuadros o espejos están insertos en las paredes formando un solo cuerpo con ellas, aunque pudieran separase sin merma, se consideran inmuebles. Se califican también como muebles los materiales reunidos para la construcción de edificios mientras no sean utilizados. Entre los muebles se engloban tanto las cosas que sólo se muevan por efecto de una fuerza externa, como las que se mueven por sí mismas (que también se denominan semovientes), como los animales.

También suelen incluirse entre los bienes muebles las rentas o pensiones, sean vitalicias o hereditarias, afectas a una persona o familia, siempre que no graven con carga real una cosa inmueble —en cuyo caso serán consideradas inmuebles—, el dinero, los créditos, efectos de comercio, títulos valores, y las cédulas y títulos representativos de préstamos hipotecarios. Por otro lado, una cosa mueble puede estar formada por varios objetos separados en el plano físico cuando estén vinculados de un modo estructural, bien por un vínculo de coordinación (un par de zapatos o unos guantes…), bien por un vínculo de subordinación (un automóvil y la llave que lo cierra, por ejemplo). Por último, desde una perspectiva residual se consideran también bienes muebles todos aquellos que no son inmuebles, creándose con ello una categoría muy heterogénea en la que tienen cabida, por ejemplo, desde la energía (eléctrica, hidráulica…) hasta las creaciones como la propiedad intelectual y la industrial.

En otros tiempos en que se estimaba la división entre muebles e inmuebles como la summa divisio, los bienes muebles se consideraban los de menor valor y por ello se facilitaba y privilegiaba el tráfico de los mismos. Es en la edad media cuando se acuña el adagio según el cual res mobilis, res vilis. En la actualidad, la importancia económica de los bienes muebles es evidente: no sólo hemos de pensar en las máquinas, automóviles, inventos tecnológicos, sino también en el dinero, acciones de sociedades, cheques o letras de cambio hasta el punto de que existen sistemas de registro públicos específicos para algunas categorías de bienes muebles.

 

Bienestar, Estado de, conjunto de programas de la seguridad social destinados a proporcionar un mínimo nivel de vida a las personas con menores posibilidades económicas. Estos programas incluyen ayuda financiera directa, cuidados médicos y sanidad gratuita, y, en ocasiones, cupones de descuento para la obtención de alimentos. Los receptores potenciales de estos programas son las personas que viven en la pobreza, en particular aquellas familias que no superan determinado límite de ingresos y tienen a su cargo niños, así como las personas mayores y las incapacitadas. Los programas del Estado de bienestar se financian mediante los presupuestos del Estado y las aportaciones de las corporaciones locales y regionales.

 

Bonos, instrumento de crédito legal mediante el cual se adquiere el compromiso de pagar una cantidad prefijada en una fecha concreta, cuando se cumplan determinados requisitos.

Utilidad de los bonos

Los bonos que se emplean en las finanzas son instrumentos financieros reflejados en un documento escrito en el que se estipula que el emisor adeuda al tenedor una determinada cuantía por la que le pagará ciertos intereses, además del principal, en determinadas fechas preacordadas. Esta clase de bonos suelen ser emitidos por grandes empresas y por los gobiernos, como medio de emitir deuda pública que les permita financiarse a corto y largo plazo. El término bonos se suele utilizar para reflejar una emisión de deuda a corto plazo, mientras que para las emisiones de deuda a medio plazo se emplea el término pagaré, y a largo plazo el de obligación. Las emisiones de deuda se realizan acudiendo a intermediarios financieros, que pueden ser bancos o cualquier otro tipo de brokers (intermediarios financieros que trabajan a comisión por cuenta ajena). El comprador de los bonos puede quedarse con ellos y cobrar los intereses acordados, o venderlos a un tercero. Los bonos emitidos por las empresas suelen estar respaldados por una hipoteca sobre las propiedades de la empresa en algunos casos, pero en otros están respaldados por otro tipo de garantías pignoraticias o pignoradas.

Los bonos emitidos por el Estado no están garantizados, pero el comprador se siente seguro al conocer la capacidad recaudadora de los gobiernos; sin embargo, el éxito de la emisión depende de la confianza que tengan los inversores en la estabilidad del Gobierno emisor.

 

Cadenas comerciales, dos o más tiendas minoristas que venden el mismo tipo de mercancías y pertenecen a la misma empresa. También se denominan empresas multiunidad y cada tienda suele estar dirigida por un ejecutivo empleado por la empresa, y no por un propietario individual. El director de una tienda perteneciente a una cadena comercial, a diferencia de los minoristas individuales, no toma las decisiones pero es el responsable ante el individuo o la empresa propietaria de la cadena comercial. Las cadenas comerciales suelen vender todo tipo de productos: alimentos, artículos de limpieza e incluso calzado; muchos economatos o tiendas de descuento son cadenas comerciales. Las principales cadenas comerciales suelen ser grandes almacenes y supermercados.

Aunque existen cadenas comerciales en todo el mundo, las principales suelen estar ubicadas en grandes centros urbanos para poder aprovechar las ventajas inherentes a los mercados masivos. Además de las tiendas minoristas, las cadenas comerciales también incluyen teatros, bancos, hoteles y algunos servicios públicos.

Las cadenas comerciales, que se distinguen porque tienen un propietario central, no deben confundirse con entidades de franquicia que implican una propiedad individual de muchas unidades con una única denominación comercial. Por ejemplo, algunas cadenas de comida rápida operan a escala internacional mediante acuerdos de franquicia.

Se pueden encontrar cadenas comerciales en casi todo el mundo, incluyendo Canadá, Europa, Asia del este y América latina. Los supermercados, los grandes almacenes, los centros comerciales y los economatos se encuentran entre los ejemplos más destacados de cadenas comerciales. Cada vez más, estas cadenas se están convirtiendo en grandes holdings que tienen una estrategia comercial internacional.

 

Cámara de Comercio, asociación local, nacional o internacional de empresarios, establecida para promover iniciativas comerciales. Las cámaras de comercio intentan atraer nuevas industrias a sus municipios por medio de la publicidad y participan en estudios sobre la vivienda, campañas de seguridad y en la promoción de leyes favorables al comercio. En un principio estuvieron integradas sobre todo por comerciantes, pero estas asociaciones se ampliaron y pasaron a incluir a banqueros y fabricantes. La primera asociación comercial que se autodenominó cámara de comercio parece que fue la fundada en Marsella (Francia) en 1599 como extensión del gobierno de la ciudad, y contaba con amplios poderes, incluidos el nombramiento y supervisión de los consulados franceses en el Próximo Oriente. En 1700 el rey Luis XIV de Francia decretó el establecimiento de otras cámaras de comercio en otras ciudades, esta vez con poderes más limitados, siendo éstas desde entonces parte integrante de las estructuras económicas y gubernamentales francesas.

En Gran Bretaña y Estados Unidos las cámaras de comercio nunca han tenido funciones gubernativas. Las primeras cámaras fundadas en América nacieron en la isla de Jersey, y en Nueva York, en 1768. La Sociedad Comercial de Manchester fue la primera cámara de comercio inglesa, establecida en 1794 y la Cámara de Comercio de Londres fue creada en 1881. En un principio se ocupaban sobre todo de problemas de comercio nacional y exterior, y de políticas gubernamentales y acontecimientos políticos que afectaban sus intereses. En España aparecieron, de forma oficial, en 1866 y en 1911 se les dio el carácter de organismo público e inscripción obligatoria. En América Latina se han establecido en algunos países, siguiendo el modelo español, cuyos antecedentes se remontan al siglo XVIII.

 

Capital empresarial, en economía, valor de los activos de una empresa después de haber realizado el cálculo de los activos y pasivos. En una hipoteca o en un acuerdo de alquiler, los fondos propios son el remanente que le queda al prestatario si se vende el bien hipotecado o el bien alquilado y se paga la deuda. Los fondos propios no incluyen los pasivos pertenecientes a los accionistas, que esperan recibir dividendos en base al neto patrimonial de la empresa. Las acciones ordinarias de una empresa constituyen el capital social de la empresa, por lo que sus propietarios tienen derecho a recibir beneficios una vez que se haya pagado a los propietarios de las obligaciones y de las acciones preferenciales y, si la empresa se liquida, ésta pasa a ser propiedad de los que tienen acciones ordinarias. Se considera que este tipo de acciones son una inversión de alto riesgo debido a la escasa prioridad que conllevan los derechos que otorgan, por lo que tienen elevadas tasas de retorno en relación a otros instrumentos de las finanzas (como las acciones) para atraer a los inversores.

 

Cártel, acuerdo formal o informal entre empresas con el fin de reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado. Los cárteles controlan la producción y la distribución. Sus principales actividades se centran en fijar los precios, limitar la oferta disponible, dividir el mercado y compartir los beneficios. Hoy en día, el término cártel se suele aplicar a los acuerdos que regulan la competencia en el comercio internacional. No obstante, su acepción más conocida resulta inseparable de los complejos entramados económicos tras los que se encubren organizaciones internacionales de narcotráfico. Los cárteles de Medellín y de Cali (Colombia) han adquirido una forma trágica en los años noventa. Los acuerdos de este tipo llevados a cabo en el ámbito nacional se denominan trusts.

 

Cheque, orden o mandato de pago incorporado a un título de crédito que permite al librador disponer, en favor de una determinada persona o del simple portador del título, de fondos que tenga disponibles en un banco.

El cheque deberá contener: la denominación de cheque inserta en el texto mismo del título, el mandato puro y simple de pagar una suma determinada de dinero, el nombre del que debe pagar (al que se denomina librado), que por fuerza ha de ser un banco, el lugar de pago, la fecha y el lugar de la emisión del cheque, la firma del que lo expide, al que se denomina librador.

El librador o tenedor de un cheque podrá solicitar al banco librado que preste su conformidad al mismo, con lo cual se acredita la autenticidad de éste y la existencia de fondos suficientes en la cuenta del librador. El cheque puede ser librado para que se pague a persona determinada, con o sin cláusula 'a la orden' o 'no a la orden'; puede también ser librado para que se pague al portador. El cheque al portador se trasmite mediante su entrega o tradición; el cheque extendido a favor de una persona concreta, con o sin la cláusula 'a la orden', es transmisible por medio de endoso. El endoso deberá ser total, puro y simple; deberá, además, escribirse en el cheque y será firmado por el endosante. El endoso transmite todos los derechos resultantes del cheque.

El pago de un cheque podrá garantizarse mediante aval, ya sea por la totalidad o por parte de su importe. Esta garantía podrá ser prestada por un tercero o por el librador.

El cheque es pagadero a la vista. Cualquier mención contraria se reputa no escrita. El librado podrá exigir, al pago del cheque, que éste sea entregado con el "recibí" del portador. Se presumirá pagado el cheque que después de su vencimiento se hallare en poder del librado.

 

Cierre empresarial, en las relaciones industriales, es el cierre de una fábrica y el despido de una serie de trabajadores que se niegan a aceptar las condiciones del patrón. Hay que distinguir el cierre patronal de la huelga, puesto que en el caso del cierre patronal es el patrón el que provoca el cese de la producción y en la huelga la iniciativa parte de los empleados. El cierre patronal no puede servir para que el empresario impida que los trabajadores ejerzan su derecho a afiliarse a un sindicato o para evitar que el empresario participe con buena fe en la negociación colectiva.[1]

 

Comercialización, en marketing, planificación y control de los bienes y servicios para favorecer el desarrollo adecuado del producto y asegurar que el producto solicitado esté en el lugar, en el momento, al precio y en la cantidad requeridos, garantizando así unas ventas rentables. Para el responsable de este proceso, la comercialización abarca tanto la planificación de la producción como la gestión. Para el mayorista y para el minorista implica la selección de aquellos productos que desean los consumidores. El correcto emplazamiento del producto, en el momento adecuado, es relevante en grado sumo cuando se trata de bienes que están de moda, de bienes temporales, y de productos nuevos cuya tasa de venta es muy variable. El precio se suele fijar de tal manera que el bien se pueda vender rápido, y con una tasa de beneficios satisfactoria. La cantidad producida tiene que ser la suficiente como para satisfacer toda la demanda potencial, pero tampoco debe resultar excesiva, evitando la reducción forzosa del precio con el fin de incrementar las ventas y aminorar el nivel de existencias.

 

Comité de empresa, la definición, composición y competencias de los comités de empresa difieren entre los países en función del marco jurídico-legal en el que se encuentran. Así, en España el Estatuto de los Trabajadores de 1980 define el comité de empresa como el "órgano representativo y colegiado del conjunto de los trabajadores en la empresa o en el centro de trabajo para la defensa de sus intereses, constituyéndose en cada centro de trabajo cuyo censo sea de 50 o más trabajadores" (artículo 63). Entre sus competencias se pueden destacar 1) el derecho a recibir información cada trimestre sobre la evolución general del sector económico en el que se desenvuelve la empresa, así como sobre la situación de producción y ventas de la misma; 2) conocer el balance, la cuenta de resultados y la memoria de la empresa; 3) emitir informes previos a la reestructuración de plantilla, reducciones de jornada, planes de formación profesional, revisión de los sistemas de organización, etcétera; 4) emitir informes sobre fusiones o absorciones con otras empresas; 5) conocer los modelos de contrato que realiza la empresa; 6) ser informado sobre todas las sanciones impuestas por faltas muy graves; 7) conocer, al menos cada tres meses, las estadísticas sobre absentismo laboral y sus causas, accidentes laborales, etcétera; 8) ejercer una labor de vigilancia y control del cumplimiento de la normativa vigente en materia laboral, de seguridad social, empleo, condiciones de seguridad e higiene, etcétera; 9) participar en la gestión de las obras sociales establecidas en la empresa a beneficio de los empleados y sus familiares; 10) colaborar con el empresario para establecer las medidas necesarias para incrementar la productividad y 11) informar a los representados de todos los temas y cuestiones anteriores.

 

Competencia (economía), condiciones de los mercados en los que los compradores y los vendedores establecen los precios e intercambian bienes y servicios. La competencia económica es el medio que utilizan los compradores y vendedores para satisfacer las necesidades de la comunidad y de los individuos. La sociedad estará satisfecha cuando se produzca el máximo número de bienes a los menores precios posibles.

 

Competencia perfecta

La idea teórica desarrollada por los economistas para establecer las condiciones bajo las que la competencia lograría la máxima eficiencia se conoce como competencia perfecta. Aunque es casi imposible que se produzca en la realidad, la competencia perfecta, como concepto, proporciona el marco adecuado para analizar la funcionalidad de los mercados reales. La competencia perfecta se produce cuando concurren las siguientes circunstancias: 1. el mercado está integrado por muchos vendedores y muchos compradores; 2. el tamaño medio de las empresas es pequeño; 3. existe información perfecta, tanto para los compradores como para los vendedores, sobre las condiciones imperantes en el mercado. El sentido de imponer la condición de que existan muchos compradores y muchos vendedores radica en que así nadie tiene el suficiente poder para condicionar el comportamiento de los demás agentes que operan en el mercado. En otras palabras, ninguna persona y tampoco ningún empresario tiene el poder para establecer las condiciones de intercambio de los bienes y servicios (en contraste con la situación de monopolio u oligopolio). Cuando esto ocurre, los mercados son totalmente impersonales. Bajo las condiciones de competencia perfecta, dicen los economistas, los bienes y servicios se producirán con la máxima eficiencia, es decir, con el menor coste y precio posible, y los consumidores podrán tener la cantidad máxima de bienes y servicios que deseen.

 

Competencia aceptable

La inexistencia en el mundo real de la competencia perfecta llevó a que se buscara una alternativa más realista para evaluar la operatividad de los mercados. En el mundo real, el número de empresas que operan en un mercado suele ser limitado, lo que les da poder para influir en las condiciones de compraventa. Además, la información perfecta tampoco existe. Pero, si la situación no es tan grave como para requerir la intervención del Estado, se considera que el nivel de competencia es aceptable: ésta se produce cuando los resultados son muy parecidos a los que se obtendrían en un mercado que se rigiera por las condiciones de competencia perfecta ideales. La principal crítica que se hace a este concepto es su vaguedad: no existen criterios precisos para determinar si la competencia es aceptable o no.

 

Contribución, clase de tributo cuya base para gravarlo es la obtención por el sujeto pasivo (ciudadano receptor) de un beneficio o de un aumento de valor de sus bienes como consecuencia de la realización de obras públicas o del establecimiento o ampliación de servicios públicos. La actividad administrativa se dirige a satisfacer necesidades públicas de la comunidad, considerada como un todo, pero a veces, de un modo indirecto y por un efecto reflejo, beneficia sin proponérselo a determinados individuos y entonces puede exigírseles su financiación, total o parcial, por medio de contribuciones especiales.

Las contribuciones pueden establecerse en el ámbito estatal, regional o local, pero es en este último donde alcanzan su mejor expresión y significado, porque es más fácil señalar una cuota global para poder repartir entre la población de un determinado sector municipal que en áreas superiores, ya que es en las obras y servicios municipales donde se afecta más de cerca a los ciudadanos y donde se revela el beneficio o interés más especial, con el objeto de convertirlo en punto de referencia para la tributación y el pago de las cuotas de las cargas del Estado.

 

Coste de la vida, cantidad de dinero preciso para adquirir los bienes y servicios necesarios para mantener un determinado nivel de vida. Desde la I Guerra Mundial, cuando se pensaba que el conocimiento de las variaciones de precios era útil para poder mantener un nivel de actividad económica estable, las estadísticas sobre el coste de la vida se han convertido en importantes termómetros de los índices de actividad económica nacional.

Hay varias medidas estadísticas de la variación en el nivel de precios. En muchos países se utiliza fundamentalmente el Índice de Precios al Consumo (IPC). El IPC establece una media ponderada de los precios de una muestra de bienes y servicios, donde las ponderaciones reflejan la importancia relativa de cada bien para un consumidor medio. Así, la alimentación recibirá una estimación mayor que los artículos de belleza. Los países no se ponen de acuerdo sobre si los pagos de intereses por una hipoteca (que suelen tener una gran importancia) deben incluirse en los índices sobre el coste de la vida.

 

Consumo, en economía, el uso de los bienes creados mediante la producción. Los economistas suelen considerar que el consumo es el final del proceso productivo, el objetivo por el que se lleva a cabo toda producción. En sentido amplio, el término incluye tanto el consumo de bienes de capital —o el uso de bienes como máquinas y herramientas para las fábricas que producen otros bienes— y el consumo no productivo —o utilización de bienes con propósitos no productivos—. Los economistas prefieren, en general, restringir el término a su acepción de consumo no productivo.

El consumo no productivo es el resultado de la decisión de un individuo o de una familia de adquirir determinados bienes y servicios. Análogamente, puede ser el resultado de la decisión de una ciudad o de un país o del deseo de establecer determinadas instalaciones públicas, como carreteras o colegios. Así, el consumo no productivo incluye tanto el consumo privado como el consumo público, o consumo social. En una economía capitalista se subraya la importancia del consumo privado; en cambio, en las economías socialistas se resalta la importancia del consumo social.

Se puede seguir clasificando distintos tipos de consumo atendiendo a la clase de bienes que se gastan. Estas clases incluyen los bienes duraderos, como los coches o los muebles, que tienen una vida media de más de tres años; el consumo de bienes no duraderos o perecederos, como los alimentos, el petróleo, muchas prendas de vestir, que se desgastan o usan con relativa rapidez, y por último los servicios, como puede ser un corte de pelo o los cuidados médicos.

El estudio del consumo, especialmente el de los individuos, ha adquirido mayor importancia a lo largo del siglo XX. En una economía capitalista el nivel y las tasas de gasto en consumo afectan de forma importante a la inversión productiva, que a su vez afecta al nivel de empleo y al grado de prosperidad general. Además, las pautas de compra de los consumidores determinan las clases y cantidades de bienes que se producen.

Puesto que si se produce en abundancia es para que se consuma, y ya que no puede haber consumo sin producción, los importantes procesos de producción y consumo están íntimamente correlacionados. Cuando la producción es insuficiente, el consumo está limitado, y por tanto se crean problemas porque hay necesidades humanas que no están cubiertas. Una subproducción puede provocar subconsumo debido a la carencia de bienes de consumo, mientras que la sobreproducción puede provocar una crisis económica si se reduce el poder adquisitivo de la gente, y por tanto también puede llevar a una situación de subconsumo.

 

Control de calidad, proceso seguido por una empresa de negocios para asegurarse de que sus productos o servicios cumplen con los requisitos mínimos de calidad, establecidos por la propia empresa. Con la política de Gestión (o administración) de Calidad Óptima (GCO) toda la organización y actividad de la empresa está sometida a un estricto control de calidad, ya sea de los procesos productivos como de los productos finales. En el caso de producción de bienes, la GCO implica que tanto el diseño, como la producción y la venta, la calidad de los materiales utilizados y los procesos seguidos se ajustan a unos patrones de calidad establecidos con antelación. Algunas veces este patrón viene definido por la ley; por ejemplo, la legislación relativa a la seguridad y materiales empleados en la fabricación de juguetes, o la legislación que regula las emisiones contaminantes de los coches. La exigencia de una mayor o menor calidad depende de muchos factores. Cuanto mayor es la vida del producto, menores serán las ventas, porque los consumidores no tendrán que volver a comprarlo, por lo que la calidad suele ser menor.

La importancia otorgada durante los últimos años al control de calidad es una respuesta a la competencia japonesa basada en la calidad. Sin embargo, fue un asesor económico estadounidense, W. Edwards Deming, el que señaló que "el consumidor es la parte más importante de la línea productiva", y el que enseñó a los japoneses los distintos métodos de control de calidad. Otro estadounidense, Joseph Juran, también desempeñó un papel crucial a la hora de promocionar la idea de vigilar la calidad y crear métodos de control. Entre los pasos que estableció para controlar la calidad destacan: la importancia de fomentar la idea de la necesidad de un control férreo de la calidad; la búsqueda de métodos de mejora; el establecimiento de objetivos de calidad y la aplicación de todo tipo de medidas y cambios para poder alcanzar estas metas; la necesidad de comprometer a los trabajadores en la obtención de una mayor calidad mediante programas de formación profesional, comunicación y aprendizaje, así como la revisión de los sistemas y procesos productivos para poder mantener el nivel de calidad alcanzado.

El entusiasmo creado en torno a la idea de una GCO durante la década de 1980 ha tenido como primer efecto el que las empresas tengan entre uno de sus objetivos prioritarios el control de calidad, y en segundo lugar ha conseguido eliminar el liderazgo en calidad de las empresas japonesas. En efecto, un reciente estudio realizado por las universidades de Boston y Waseda, en Tokio, y del Instituto Europeo de Administración de Empresas, demuestra que algunas compañías estadounidenses superan en calidad a empresas japonesas. Es posible que los esfuerzos para aumentar la calidad sean incompatibles con otros objetivos de las empresas, a medida que éstas contrastan el objetivo de máxima calidad con otras metas, como por ejemplo, la necesidad de reducir costes.

 

Cooperativas, organizaciones de cooperación voluntaria diseñadas como modelo alternativo a la competencia capitalista.

El término cooperativa abarca una gran variedad de movimientos asociativos de cooperación. Por ejemplo, las cooperativas de consumidores están integradas sólo por consumidores que desean adquirir bienes en mancomunidad para reducir sus gastos; las cooperativas de productores son asociaciones de trabajadores que poseen y gestionan sus propias empresas; las cooperativas de marketing son muy corrientes en la agricultura y están formadas por grupos de trabajadores de este sector; las cooperativas de crédito son asociaciones de individuos particulares que ponen en común sus ahorros.

En casi todos los países se han promulgado leyes específicas para regular este tipo de asociaciones. A escala internacional, la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) —organización que integra a casi todas las cooperativas existentes en el mundo— consideró necesario uniformar los principios rectores de estas asociaciones y, tras su vigésimo tercer congreso en Viena en 1966, estableció los principios que debían regular la actividad de las cooperativas: la pertenencia a una cooperativa debe ser voluntaria y no existir discriminación por razón de sexo, raza, clase social, afiliación política o creencias religiosas, permitiendo la libre pertenencia de cualquier persona que pueda ser útil a la cooperativa y esté dispuesta a aceptar sus responsabilidades dentro de la misma (principio de asociación libre).

Las sociedades cooperativas son organizaciones democráticas. La administración y gestión deben llevarse a cabo de la forma que acuerden los socios. Todos los miembros deben tener los mismos derechos y el mismo poder dentro de la cooperativa y participar en la toma de decisiones (principio de participación democrática: un miembro, un voto).

Las aportaciones de capital, en caso de estar remuneradas, deben recibir un tipo de interés reducido (principio de remuneración mínima del capital).

Los beneficios económicos que obtenga la cooperativa pertenecen a los cooperativistas y deben distribuirse evitando que unos socios se beneficien a costa de otros (principio de distribución equitativa de los ingresos). Esta distribución se hará de acuerdo con la decisión de los cooperativistas pero respetando los siguientes criterios: en primer lugar, destinando una parte al desarrollo de la cooperativa; en segundo lugar, reservando otra parte para previsión de gastos extraordinarios y en tercer lugar, distribuyendo los beneficios entre los cooperativistas en proporción a sus aportaciones a la sociedad.

Todas las sociedades cooperativas deben destinar fondos a la formación profesional de sus miembros y empleados, así como a la del público en general para respetar los principios de cooperación económica y democrática (principio de educación cooperativa).

Todas las organizaciones cooperativas, con el fin de ser útiles a la comunidad en la que operan y a sus socios, deben cooperar de forma activa con otras cooperativas a escala local, nacional e internacional (principio de cooperación entre cooperativas).

Las cooperativas de productores son las que más dificultades tienen para respetar estos principios. Por tradición, las cooperativas de productores o trabajadores eran asociaciones que aportaban el capital inicial para poner en funcionamiento la cooperativa. Así pues, esta aportación de capital (que a menudo era una mera aportación nominal, es decir, que no se realizaba el desembolso) permite a un miembro participar en la gestión y administración de la sociedad. En estas cooperativas es frecuente que unos miembros aporten sólo capital —socios capitalistas— y otros aporten trabajo, por lo que se plantea el dilema de si los primeros deben tener derecho al voto o no. Una visión alternativa defiende que sólo los socios trabajadores son miembros con pleno derecho. Según esta interpretación, la cooperativa pide prestado el capital necesario para desarrollar la actividad, pero sólo puede pagar unos tipos de interés reducidos; el riesgo y el control de la cooperativa lo asumirían los socios trabajadores. Puesto que, en la práctica, el desembolso de capital no se llega a realizar porque las aportaciones en dinero son nominales, la distinción entre socio capitalista y socio trabajador se establece sólo en la teoría. Sin embargo puede tener importantes repercusiones, pues si se permite que haya socios capitalistas que no aporten trabajo, las cooperativas de trabajadores pueden tener socios externos con derecho de voto. Los defensores de los movimientos cooperativos están en contra de este tipo de socios, considerando que la situación ideal es aquella en que el control (el derecho al voto) sigue el principio de un miembro, un voto, pero sólo para aquellos que aporten trabajo.

Otra interpretación considera que las cooperativas deben diversificar sus fuentes de recursos, tanto para aumentar la cantidad de capital social como para diversificar los riesgos, por lo que los defensores de esta postura aceptan con agrado la posibilidad de admitir socios capitalistas o externos. Por supuesto, se puede admitir la posibilidad de que existan socios capitalistas sin derecho a voto, pero el principio de remuneración mínima del capital hace que esta posibilidad sea poco práctica al convertir la aportación de capital en una inversión muy poco atractiva. En efecto, el inversor potencial no sólo debe renunciar al control de la administración y gestión de la empresa y asumir parte del riesgo sino que, además, sólo puede esperar una rentabilidad mínima por su aportación. Otra postura defiende que todos aquellos que trabajen para la cooperativa deben ser miembros. Según esta interpretación, unida a la prohibición de que los socios capitalistas tengan derecho a voto, el trabajar para la cooperativa se convierte en condición necesaria y suficiente para ser miembro cooperativista. Es esta última interpretación la que prevalece en las empresas gestionadas por trabajadores, en el contexto de las relaciones de propiedad mancomunada. En este contexto, el capital lo aporta el Estado. Antes de 1989 este sistema fue muy común en la antigua Yugoslavia.

El principio de asociación libre tiene también una serie de consecuencias importantes. Si se aplica de forma estricta, parece incompatible con la existencia de cooperativas de productores. Es difícil concebir que este tipo de cooperativas ejerzan una política abierta en su totalidad a la incorporación de nuevos socios, puesto que existen multitud de situaciones en las que la cooperativa no esté interesada en aceptar nuevos miembros. Por ejemplo, consideremos que un productor de bienes de baja calidad quiere ingresar en la cooperativa ¿qué interés tendría para ésta el aceptar su incorporación? Muchos cooperativistas creen que el principio de asociación libre debería restringirse, aunque aceptan evitar la discriminación por razón de sexo, raza, afiliación política o creencias religiosas.

 

Coste-beneficios, Análisis de, cálculo de todos los costes y beneficios posibles asociados a un proyecto. También se utiliza para analizar los efectos de seguir adelante con un proyecto o, por el contrario, anularlo. El análisis coste-beneficios se utiliza mucho para evaluar los proyectos que quiere realizar el sector público, porque esta modalidad de análisis no sólo tiene en cuenta los costes y beneficios económicos, sino también los costes y beneficios sociales que tendrá el proyecto. Es un análisis muy complejo puesto que no existe ningún precio de mercado que mida los efectos sociales. Por ejemplo: ¿cómo se pueden medir los costes asociados con el aumento del riesgo de accidentes, el impacto ecológico, la destrucción de un paraje natural o el aumento de la contaminación cuando se construye una carretera? ¿Cómo se pueden medir los beneficios económicos que se podrán obtener gracias a esta nueva vía de comunicación? El análisis coste-beneficios se aplica para escoger entre distintas opciones, como por ejemplo, entre crear una nueva autopista o un aeropuerto pero, como nunca se podrán determinar con exactitud los costes sociales, la decisión final dependerá tanto de consideraciones políticas como de los resultados del análisis coste-beneficios.

Las empresas o compañías también utilizan este tipo de análisis. Además de calcular la viabilidad de un proyecto en función de las distintas situaciones posibles, se tienen en cuenta otro tipo de factores, no siempre calculables, como las reacciones de los trabajadores al tener que cambiar de lugar de trabajo. El análisis coste-beneficios también tiene en cuenta los costes de oportunidad de distintas alternativas; por ejemplo, se comparará la pérdida de ingresos asociada con no emprender una nueva actividad con la pérdida de ingresos que se producirá si se emprende la misma, en lugar de ingresar el dinero en una cuenta bancaria recibiendo a cambio un determinado tipo de interés.

 

Costes (economía), cantidad desembolsada para comprar o producir un bien. El cálculo del coste en una compra es inmediato: consiste en el precio del bien más los costes financieros de la compra (cuando se compra a plazos). El cálculo del coste de producción es algo más complejo, porque hay que tener en cuenta el coste de las materias primas utilizadas, el de la mano de obra empleada y la parte proporcional de los costes de la inversión de capital necesaria para producir el bien o el servicio en cuestión.

Los costes en los que incurre una empresa se pueden clasificar en dos grandes categorías: por un lado están los costes fijos, como el alquiler o la renta que se paga por las instalaciones y que no dependen de la cantidad producida, y por otro, los costes variables, que dependen de la cantidad de materias primas utilizadas y de los salarios pagados que varían en función de lo producido.

Cuando las empresas o compañías calculan sus costes, suelen evaluar también los costes marginales y los costes medios. El marginal es el coste de producir una unidad adicional. El coste medio es el gasto total dividido por el número de unidades producidas. El precio tiene que ser igual al coste marginal de la última unidad producida para que la empresa no incurra en pérdidas al producir esta última unidad. Por ejemplo, si el coste de producir 1.000 unidades es de 10.000 dólares (de las cuales el 80% son costes fijos y el 20% restante costes variables), el coste medio de la producción es de 10 dólares. Sin embargo, el coste marginal de producir una unidad adicional será un poco inferior a dos dólares (simplificando, sería el 20% de los costes variables de 10.000 dólares dividido entre 1.001). El coste marginal siempre tiene que ser inferior al coste medio, pero cuantas más unidades se produzcan, más se acercará al coste medio.

El concepto de costes se utiliza mucho en contabilidad. La contabilidad de costes es la que utilizan las empresas en sus cálculos internos para controlar los procesos de producción y la evolución de sus costes. El precio histórico es el precio que se pagó por un bien cuando se compró; el precio actual es el precio de mercado de los bienes en el momento presente; el precio de reposición es el precio que habrá que pagar para reemplazar, por ejemplo, una máquina.

 

Cuota de mercado, proporción total de ventas de un producto que consigue una empresa en un determinado mercado. La cuota de mercado puede calcularse en función del valor de las ventas o en función de la cantidad de unidades vendidas, aunque para ello hay que definir con anterioridad el tipo de producto que se está evaluando. Por ejemplo, para calcular la cuota de mercado de una determinada enciclopedia multimedia en CD-ROM se puede analizar el mercado de enciclopedias multimedia en CD-ROM, el de CD-ROMs multimedia o el del mercado de CD-ROMs en general. De igual forma, cabe diferenciar entre distintos mercados; así, podemos distinguir en función de una variable geográfica, diferenciando entre los compradores de una ciudad, región, país, continente o hablar del mercado mundial. O se puede diferenciar en función de otras variables: edad, clase social, etc. Sin embargo, cuanto más específico sea el segmento del mercado al que nos refiramos, más difícil será la obtención de datos; la proporción de ventas totales en un área geográfica es una información que cualquier empresa puede tener disponible en seguida; en cambio, las ventas a las personas mayores de 65 años no pueden calcularse si no se realiza una investigación.

La cuota de mercado sirve de indicador del trabajo que realiza el departamento de marketing o mercadotecnia de una empresa. Se dice que una compañía lidera un mercado cuando tiene la mayor cuota de participación en el mismo, ya delimitado. La importancia que se conceda a este indicador depende de la cultura empresarial de cada país. En el ámbito europeo y latinoamericano se prefiere utilizar como medida del buen funcionamiento de una empresa su respectiva tasa de beneficios o ganancias. En Japón se suele analizar con más detenimiento la cuota de mercado. Las empresas niponas dedican cuantiosas sumas de dinero para obtener mayores cuotas de mercado, estableciendo objetivos a largo plazo en lugar de intentar maximizar sus beneficios de forma inmediata.</